domingo, 19 de febrero de 2012

¿QUÉ ME MUEVE, MI DIOS, PARA QUERERTE...?



No me mueve, mi Dios, para querete,

El cielo que me tienes prometido

Ni me mueve el infierno tan temido 


Para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte


 Clavado en una cruz y escarnecido;


 Muéveme ver tu cuerpo tan herido,


 Muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor,


 y en tal manera, 


Que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 


Y aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera; 


Pues, aunque cuanto espero no esperara, 


Lo mismo que te quiero te quisiera.
                                              (Anónimo)
Soneto a Cristo Crucificado

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