TESTIMONIO: Decir Sí a Cristo
sábado, 28 de abril de 2012
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
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En las manos de Dios |
Señor Jesús, presente
en el Santísimo Sacramento,
que quisiste
perpetuarte entre nosotros
por medio de tus
Sacerdotes,
haz que sus palabras
sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean
los tuyos,
que su vida sea fiel
reflejo de la tuya.
Que ellos sean los
hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres
de Dios.
Que no tengan miedo al
servicio,
sirviendo a la Iglesia
como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres,
testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las
sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a
todos.
Que sean fieles a sus
compromisos,
celosos de su vocación
y de su entrega,
claros espejos de la
propia identidad
y que vivan con la
alegría del don recibido.
Te lo pido por tu
Madre Santa María:
Ella que estuvo
presente en tu vida
estará siempre
presente en la vida de tus sacerdotes. Amén
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Con Nuestra Madre ante el Sagrario y al pie de la Cruz |
lunes, 23 de abril de 2012
EL MISTERIO DE LA ALEGRÍA
HOY REZAMOS LOS MISTERIOS GOZOSOS DEL SANTO ROSARIO
EN EL 2º MISTERIO MEDITAMOS
EN EL 2º MISTERIO MEDITAMOS
LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SU PRIMA SANTA ISABEL
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María visita a Isabel |
Cuando descubrí este cuadro, hace unos meses, en mis caminatas por Internet, me impactó la actitud espléndida con la que Isabel recibía a María con los brazos abiertos de contento y sorpresa ante la llegada luminosa de María y la primera palabra que me vino a la mente fue : Alegría
Desde entonces, personalmente, lo identifico como el Misterio de la Alegría, que aparece en el encuentro.
El Canto del Magníficat con el que María Alaba a Dios, mientras el hijo de Isabel se remueve en su vientre nos puede invitar a imitarlas, en la Humildad, en el Servicio y Ayuda de María a Isabel, y en tantos otros momentos en el que ellas hablarían de sus experiencias de Dios en familia.
Alegría, Recemos
domingo, 15 de abril de 2012
DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA.
II DOMINGO DE PASCUA
La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).
Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.
La escencia de la devoción La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:
1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor. Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias. "Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".
3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona. "Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias. "Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. "Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia Una propuesta de Santa Faustina Kowalska
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia». Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros». Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización. Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»). Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo. El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.
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Jesús, confío en Tí |
La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).
Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.
La escencia de la devoción La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:
1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor. Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias. "Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".
3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona. "Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias. "Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia al día. "Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia Una propuesta de Santa Faustina Kowalska
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia». Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros». Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización. Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»). Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo. El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.
domingo, 8 de abril de 2012
DOMINGO DE RESURRECCION: RESUCITÓ, ALELUYA, ALELUYA
Estimados amigos que os asomáis al Blog, en este Día tan importante, no puedo por menos que desearos
FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN ¡¡¡
Recemos cantando y alabando al Señor
sábado, 7 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
JUEVES SANTO, EL DIA DE LA DESPEDIDA
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S.S. Benedicto XVI. Lavatorio de pies .Jueves Santo |
Ver a Jesús arrodillado ante sus discípulos para lavarles los pies, es verlo hecho realmente siervo y servidor de todos. Tengo que verlo arrodillado a mis pies, hecho servidor mío, ofrecido por mí, amándome hasta el extremo de entregar su vida por mí. Este amor nos desarma, deja en evidencia nuestras vanidades y nuestro orgullo, nos enseña el verdadero camino de la justicia y de la grandeza de corazón, la humildad y el amor, el servicio, el despojamiento de uno mismo para atender y servir a los demás. ¡Qué pocas veces tomamos en serio el ejemplo del Maestro! Con el lavatorio de los pies, esta tarde celebramos la institución de la Eucaristía.
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La Última Cena. Goya |
En este sacramento Jesús nos entrega el tesoro de su muerte. La muerte de Jesús es una muerte voluntaria, prevista, aceptada y ofrecida por nosotros. Su muerte es un sacrificio de fidelidad y obediencia, un sacrificio de amor por todos nosotros. Se hace pan y se hace vino, alimento de la vida del alma. Hay que ir a los Oficios, hay que asistir y participar en el misterio de aquella tarde, hay que fundirse en un abrazo de fe y de gratitud con este Cristo del Cenáculo. ¡Hay que darle gracias por haberse quedado con nosotros, por haber llenado el mundo con la luz y con la fuerza de su presencia que nos sostiene cada día en el camino del amor y de la esperanza hasta las puertas del Cielo! En esta misma tarde hay que evocar la escena de Getsemaní, la lucha interior de Jesús, su esfuerzo humano para sobreponerse a sus sentimientos de hombre y concentrar su vida en el cumplimiento de la misión recibida. La oración de Getsemaní nos descubre el realismo de su humanidad, sus palabras nos consuelan y nos fortalecen. También Él se siente débil, asustado, pero se refugia en el amor del Padre: “No se haga mi voluntad sino la tuya”. Sudó sangre, pero los ángeles de Dios vinieron a confortarle. El Getsemaní de Jesús nos hace fuertes para afrontar el dolor y las amarguras de la vida con serenidad y esperanza. El Padre del Cielo nunca nos deja solos.
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La Oración en el Huerto. Tiepolo Siglo XVIII |
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